sábado , 6 junio 2026

Manifiesto ante la Crisis sanitaria y Social de Chile

 

Transcurridos más de dos meses desde que llegó a Chile el Corononavirus, la realidad sanitaria, económica y social de nuestro país hoy es alarmante. Las autoridades optaron por encerrarse en sí mismos y frente a las críticas respondieron en una línea de enfrentamiento y soberbia en todos los frentes. Se desechó la colaboración de expertos, de gremios y de la sociedad civil para la implementación de una estrategia común ante la pandemia por COVID 19. Pasos en falso que tienen hoy a toda la sociedad sumida en un clima de incertidumbre propia de una crisis mayor, que ya muestra sus efectos devastadores en la salud y en el empleo y que, por su profundidad, se asume que traerá consecuencias mayores a mediano plazo para todos los chilenos.

Por otra parte, el pueblo rural enfrenta la crisis sanitaria sin agua para el lavado de manos, el consumo humano y su subsistencia y son abastecidos por camiones aljibes sin certificación sanitaria y con volúmenes de agua que están por
debajo del estándar recomendado por normas internacionales de DDHH. Estas son las consecuencias y herencias de la crisis ambiental y humanitaria del modelo de despojo en los territorios.

Asimismo, estos días hemos sido testigos de las manifestaciones de aquellas familias que no disponen hoy de lo elemental para la subsistencia, como alimentos, artículos de aseo y servicios básicos. Las duras protestas que se han realizado van evidenciando la desesperación a la que lleva esta crítica condición.

Ante este escenario, hacemos un llamado urgente al gobierno, a los parlamentarios, a los alcaldes y a la ciudadanía para diseñar un plan nacional que entregue respuestas a las necesidades urgentes en todos los planos. Hoy estamos
a tiempo y por eso decimos:

  • Que la crisis sanitaria no la paguen los más pobres y postergados, ante la imposibilidad de acceder a diagnósticos a tiempo, cuidados especiales y atención de salud oportuna. Se requiere disponer de todo el presupuesto público posible para destinar a salud. Todo habitante de esta tierra debe tener acceso igualitario a las atenciones necesarias y ello debe ser efectivamente garantizado por el Estado.
  • Que las definiciones de educación se adopten considerando a todos los actores educativos en un año escolar completamente anormal, donde la contención y apoyo socio-emocional de nuestros estudiantes debe ser la principal ocupación. Se debe dejar de lado la obsesión por el cumplimiento de normas y reglamentos que en este contexto resultan absurdas, como también se debe entender que la cobertura curricular también pasa a segundo plano en una situación crítica como la que vivimos hoy. A su vez, exigimos que los millonarios gastos que implican el SIMCE y la Evaluación Docente se redestinen a las necesidades sanitarias y sociales.
  • Que los efectos económicos de la crisis sanitaria no se traspasen a las trabajadoras y trabajadores, en especial a los más precarizados. Y que las políticas públicas para enfrentar la recesión apunten directamente a las personas, sus familias y a las pequeñas empresas, no a los grandes grupos económicos. No bastan los bonos de emergencia, requerimos un plan económico severo que enfrente el desempleo y la creciente hambruna en los sectores más postergados. Hoy vivimos una verdadera catástrofe social y se deben desplegar todos los esfuerzos fiscales para apoyar a quienes tienen menos, pero también se debe imponer que quienes más tienen hagan un aporte significativo en el tratamiento de la crisis y para eso se debe establecer una carga tributaria de emergencia a las mayores fortunas del país y a los grandes grupos económicos.
  • Que se establezca una fijación de precio a los productos esenciales, evitando y sancionando la inaceptable  especulación y abuso que se ha generado en esta etapa de crisis.
  • Que las medidas de protección ante COVID-19 abarquen a la mayor cantidad de población, respaldadas con acciones efectivas y campañas de información que incentiven a las personas quedarse en sus hogares y cumplir con las cuarentenas.
  • Que los trabajadores de salud cuenten con todos los recursos posibles y excepcionales para atender a la población y, a la vez, garantizar el cuidado de sus vidas y su integridad en su labor trascendental para el enfrentamiento diario del coronavirus en postas, hospitales y clínicas.
  • Que las comunidades rurales afectadas por la crisis hídrica reciban el suministro de agua acorde a los estándares de la Organización Mundial de la Salud. En este mismo sentido, proponemos la nacionalización progresiva de este suministro vital para la vida humana, así como para nuestro país y sus ciudadanos.
  • Que la información entregada por la autoridad sea transparente en todas sus dimensiones a fin de adoptar decisiones oportunas y eficaces y, a la vez, entregue seguridad a toda la población y disminuya la incertidumbre
    comunicacional.
  • Que cese la represión hacia pobladores y comunidades que claman por soluciones a sus angustiantes necesidades.

Manifestamos nuestra convicción de que esta profunda y severa crisis sanitaria, económica y social debe ser la oportunidad para superar el estilo inconducente de un gobierno que busca “enemigos poderosos” e instala un clima de “guerra” y de “batallas” cuando la crisis está desatada. Proponemos pasar a una acción coordinada, solidaria y articulada que proteja a la sociedad entera, cuide a los más desprotegidos y construya un nuevo Chile con seguridad social, protección sanitaria y bienestar compartido para todas y todos quienes habitamos en nuestro
país.

La crisis ciertamente va cimentando una catástrofe social, que genera hambre, dolor y sufrimiento en las personas y no estará exenta de tragedia, pero es también una oportunidad que tenemos como sociedad de transformar el injusto y abusivo sistema que se había instalado por décadas como la “normalidad”. Hoy es un tiempo de hacer aflorar la humanidad, la conciencia social, el anhelo de justicia, el respeto, el sentido de comunidad. Esa será nuestra fuerza como pueblo, la unión y solidaridad que tenemos que desarrollar y desplegar en este tiempo de emergencia. Es eso lo que queremos alentar y a lo que nos comprometemos.

 

Mario Aguilar, Presidente Nacional Colegio de Profesoras y Profesores
Jorge Sharp, Alcalde de Valparaíso
Luis Mesina, Vocero Nacional Coordinadora No + AFP
Anita Tijoux, Música
Gabriel Salazar, Historiador, Premio Nacional de Historia 2006
Aline Kuppenheim, Actriz
José Pérez, Presidente Nacional ANEF
Victoria Peralta, Educadora de Párvulos, Premio Nacional de Educación 2029
Gonzalo Durán, Alcalde de Independencia
Maite Descouvieres, Presidenta Colegio de Sociólogos
Anita Román, Presidenta del Colegio de Matronas y Matrones de Chile
Natalia Castillo, Presidenta Colegio de Periodistas
Rodrigo Mundaca, Secretario General MODATIMA
Paulina Hunt, Actriz y Dramaturga
Jorge Baradit, Escritor
Sandra López, Vocera de EVEP inicial, Dirigenta Aprojunji RM
Emilia Scheneider, Presidenta de la FECH
Doris González, Vocera Nacional UKAMAU
Rodrigo Ruíz, Antropólogo, Alcaldía ciudadana Valparaíso
Ana María Gazmuri, Actriz, Directora Ejecutiva Fundación DAYA
Judy Valdés, Vocera de Centro de Padres Liceos y Emblemáticos y Escuelas Básicas
Miguel Angel Araneda, Presidente Confederación Nacional de Asistentes de la Educación de Chile (CONAECH)
Andrés Giordano, Presidente del Sindicato de Starbucks
Claudia Muñoz, Presidenta Sindicato de Profesionales y Técnicos Aguas Andinas
Berta Espinoza, Académica universitaria, ex Jefa de Carrera Educación Parvularia UCV
Ivonne Fontaine, Magíster en Educación, académica universitaria
Carlos Felipe Villa, Periodista, corresponsal La Opinión TV Morelos de México, Consejero RM Colegio de Periodistas
Margarita Pastene, Periodista, ex Presidenta Colegio de Periodistas
Cristóbal Labra Bassa, Concejal comuna de San Joaquín

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